domingo, 29 de marzo de 2015

Anulada

No le gustaba su risa, tampoco sus hobbies ni sus gustos. No le gustaba la música aunque fuera una buena canción ni tampoco que a ella le gustase. A ella le gustaba cantar pero eso a él le molestaba. A ella le decían que tenía una fuerte creatividad pero él decía que no. Se le acabaron los sueños y las esperanzas con él, dejó de hacer todo lo que le gustaba por él. Dejó a su familia e incluso sus amigos. Pero él seguía sin gustarle sus gestos, ideas o lo que no tuviesen que ver con él. Seguía odiando que hablase con alguien que no fuera él o incluso su forma de vestir. No le gustaba nada de ella y se lo hacía saber. No le gustaba que se maquillase o se arreglase el pelo, decía que estaba fea. Decía que no era simpática, y que si se lo decía alguien mentía. No quería que nadie la apreciara, quería tenerla sola para él, en su casa, con sus cosas y a su mando, y cuando no hiciese algo que no le gustase estaría a su merced. La amenazaría con irse o simplemente le haría el vacío. O sus normas o se quedaría sola. Ella lloraba pero él tenía la razón, las normas y el mando. Ella lloraba  pero a él lo único que le importaba era su ordenador.

El día menos pensado se fue. Y, lo logró, volvió a ser feliz.

sábado, 7 de marzo de 2015

...

Y me humillas y me humillas y una y otra vez. ¿Qué he hecho yo para merecer esto de ti?

viernes, 6 de marzo de 2015

People help the people

Hoy se le ha vuelto a ir la mano. Se ha puesto demasiado nervioso y ha vuelto a pasar. Hoy no ha parado de decirme que me callase, pero odio que me hagan callar cuando me están poniendo nerviosa, cuando me hablan mal o cuando me insultan o no me valoran. O cuando me dice que soy menos que él, o cuando en vez de reconocer que me ha hecho daño daño cogiéndome del cuello dice que no lo ha hecho. Cuando se miente a sí mismo y a los demás. Cuando saca las cosas de contexto o cuando sale llorando echándome a mí la culpa.
Y yo me las llevo. Porque es normal que me traten así, me tengo que acostumbrar, o sino que denuncie, me dicen, aunque no va a servir de nada, que "no tengo marcas". Que tengo yo la culpa, me dicen. Y que trato mal a la gente. Suena irónico, hoy en clase me han dicho que cómo puedo ser tan simpática. Y con él solo me sale todo lo malo. Gilipollas, repelente e hipócrita. Eso me ha dicho. No se ha parado en pensar si me ha hecho daño, qué va, he mentido yo, soy yo la mala de la película, como siempre. Nadie le ha dicho nada por levantarme la mano, ni él mismo porque no es capaz de saber cuando ha hecho una cosa mal. Prefiere sentirse bien haciéndolo mal pensando que no ha hecho nada. Me echa de su habitación y no me permite hacer nada que quiera yo. Porque la casa es suya, el ordenador es suyo, y la habitación es suya. Pero eso no me lo dijo cuando tuve que venir. Promesas incumplidas, ya se sabe. Pero ojo, la mentirosa soy yo. Que me ha cogido del cuello pero no me ha hecho daño. Que me ha pegado días atrás un puñetazo en el brazo y hoy tengo un moratón, pero habrán sido imaginaciones mías. Se ve que cambió el hábito de darse puñetazos a dármelos a mí. O de ser cariñoso por el ser borde, antipático, pesimista, e incluso es el más capaz de sacar lo peor de mí. Ni me veo un futuro con él ni él tampoco. Y yo he tirado su corazón al suelo. Para qué quiero algo de alguien con el que no voy a estar. Para qué quiero que alguien me chupe la energía día tras día y me haga no ser yo. Anular como persona, creo que se llama. Anulada porque el me pone entre la espada y la pared: aceptas esto o te vas. Pero yo soy la que va buscando irme, la que quiero irme, la que insulto y demás. Nunca ha pensado que el problema quizás lo tiene él. Soy mejor que tú, soy más inteligente que tú. En su día se las intentaba devolver pero ya no, porque así al menos no me pueden culpar de algo que no he hecho. Como siempre hacía. Aunque ahora me dice que yo tengo la culpa por haber empezado. La cuestión es echarme la mierda a mí. O echarme de la habitación porque soy la última mierda y ponerse a jugar con sus amigos. Porque él tiene muuuuuchos amigos, y no depende nada de mí. No me obligaba desde principio de curso a ir con él en los descansos, o a dejar de hablar por whatsapp, o a dejar de hablar con algún chico. Pero yo me pongo TRISTE un puto día de mi vida en el que estamos mal y agrega a su exnovia y me llaman celosa desde aquello, la única vez que lo fui. Celosa, posesiva y no sé que rollos para excusarse. Como si yo fuera igual que él. Parece que quiera que sea igual para sentirme igual de mierda que él lo hace, y no se da cuenta que yo no soy así, que no soy una mierda de persona.

sábado, 28 de febrero de 2015

Cuando te conozcan no tendré que estar yo para decirte lo mierda de persona que eres.

:3

Tus amenazas de pegarme solo demestra la gran persona que eres.

Let me be free

Libérame de aquí. Es un mensaje de socorro, es un mensaje de que necesito ayuda, es un mensaje de que no puedo más.
Libérame de aquí. Ayúdame a salir, a olvidar todo esto y empezar otra vez, ayúdame a comenzar de nuevo.
Libérame. Hazme ser yo, hazme no volver a enamorarme, hazme sentirme segura.
Déjame ser libre.

viernes, 27 de febrero de 2015

Déjame morir.

Lo que se siembra, se recoge.

Despues de la tormenta, siempre vuelve el sol.
Estoy derrotada. Ya han sido tantas veces que creo que no siento nada. Ni tristeza, pena, dolor o amor. He llorado tantas veces por tener una relación insana que el tener la que más me ha consumido es como abrir cicatrices que algún día no cicatrizaron bien. Estoy tan cansada de darlo todo de mí y no recibir nada de nadie, ni cariño ni tampoco amor. Que yo pienso en los demás y los demás en sí mismos. Nadie le ha importado como me siento ni tampoco cuando lo hemos dejado. ¿Y me voy a sentir yo mal por alguien que no me quiere? Me tengo que sentir bien cuando me tratan como si fuese una mierda y hacer oídos sordos. Porque si les dices las verdades a la cara se molestan. Si les dices que te han destrozado tu vida prometiéndote una vida que en verdad nunca sería tuya, se molestan, se irritan y se van. Se van como cobardes que son, porque no te saben decir a la cara que no han tenido los santos cojones de hacerte feliz como habían prometido. O de cumplir sus promesas, o de admitir que les has tratado demasiado bien para lo que han hecho ellos por ti. Por qué lo iban a admitir, si son iguales, solo piensan en su puto culo. Que mas da, lo importante es ponerte al ordenador y jugar, que mas da tu novia (o tu exnovia, en este caso), que mas da que lo pase mal por una promesa incumplida, si ahora ya puedes hacer con ella lo que quieras, ya has destrozado su vida, pedazo de cabrón, ¿Ya te has llenado como persona? ¿O estás demasiado ocupando jugando al LOL con los amigos que no tienes? Quizás cuando realmente te falte te acordarás de tu actitud y de cómo la has tratado como una mierda. Quizás te acuerdes cuando te daba una colleja y tú se la devolvías 3 veces más fuerte, cuando le pegabas puñetazos por tener celos de alguien sin una puta razón, cuando te enfurecías y la empujabas contra una puerta, o le pegabas una patada para apartarla cuando yacía llorando en el suelo haciendo sus maletas, que querías que se fuera pero que no metiese la ropa delante de ti, porque tenías que humillarla, que lo hiciese fuera de la habitación, como la basura que es.
Que te pongas loco y me digas de todo, que no tengas un ápice de arrepentimiento pero que cuando te lo hacen a ti (con razones), te haces la víctima, el pobrecito, y el que tiene la razón. Nunca admites que no tienes razón, aunque quizás lo hagas cuando te des cuenta de lo mierda que eres, que cuanto más humillas a los demás, en más mierda te conviertes, porque es lo que eres, (ahora vete a decirle a tu madre como te pongo, porque se nota que eres una víctima, oh, sí), eres una mierda de persona.

viernes, 23 de enero de 2015

Pégame un tiro

Capítulo 1 - Pesadilla

Mi cuerpo, mi mente y mis sentimientos habían dejado de ser míos. Mis ganas de escapar se habían rendido a un sentimiento de pasividad y mis ganas de vivir se habían convertido en la búsqueda de la muerte.
Había buscado tantas veces la forma de salir, que sabía perfectamente los pasos que debía de dar, los centímetros exactos que debía recorrer para llegar a esa puerta. En un principio intenté abrirla o romperla, pero aunque hubiese usado todas mis fuerzas, esa puerta de metal cristalizado no se abriría. Cada día me levantaba del suelo y lo primero que hacía era intentarlo, aunque ya no me quedaran fuerzas ni tampoco aplomo.
Había olvidado la luz y mis ojos se acostumbraron a la fría oscuridad, me acordé de cuando no veía nada y cuando empecé a ver siluetas, formas, colores e incluso una pequeña luz en los objetos.
No encontraba mi voz, me olvidé de ella, y tras unos cuantos palitos dibujados en la pared, también perdí mis pensamientos.
Había perdido la cuenta de cuantos días llevaba allí, tan solo dormía, intentando irme a otra realidad que no fuera la mía, mis sueños se convertían en esa realidad. Y tan solo por eso vivía.
Mis sentidos eran distintos. Pasé de ver a no ver. De sentir, de palpar, de escuchar cualquier ruido por pequeño que fuese, de oler, y de volver a ver.
Sabía que pasaba un día porque todos los días a una hora determinada se oía un chasquido y de un pequeño agujero en el medio del techo empezaba a salir muchísima agua, a veces fría y otras veces muy caliente, me recordaba a la lluvia, y a que existía un mundo fuera.
Mi pelo había llevado un lento proceso cambio del rojo al gris, mis puntas naranjas me llegaban por la rodilla y lo que antes fuera liso se había convertido en algo difícil de tocar.
Veía mis venas y mis huesos se empezaban a entrever detrás de la piel. Todos los días comía lo mismo. Se abría un agujero en la pared y salía un plato de pasta a la carbonara con una manzana, un vaso con agua, y una lata de Coca cola medio vacía. A veces se abría dos veces seguidas y me traía dos platos así, y había días que esa especie de agujero no se abría. Sabía que había sido mi plato preferido alguna vez, pero lo que más sabía es que ahora lo odiaba con todas mis fuerzas. Aún así no le encontraba sentido a la Coca cola ni a la manzana. Llegué a pensar que le había robado una Coca cola a alguien y por ello me hacía esto, no le encontraba otra explicación. Al cabo del tiempo sé que me acabé cansando y dejé de pensar en por qué estaba allí y que qué había hecho.
Había examinado la habitación en la que me encontraba y sabía que era cuadrada, de unos 5 metros cuadrados, con una puerta en un lado, la especie de ventanita de la comida en otro, y una cama pequeña con un gran oso de peluche en una de las esquinas. Las paredes eran de madera y el suelo tenía baldosas negras y blancas, como un tablero de ajedrez.
Había intentado gritar, romper platos, pegar a la puerta, seguir gritando… Pero lo único que conseguí es que me cambiasen los platos normales a platos de plástico.
Había contado los palitos de la pared y sabía que llevaba más de cinco años, pero dejé de contar.

Me había rendido por completo a lo que pasaría después y no tenía fuerzas para nada, ni siquiera para despertarme de esa pesadilla. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Al final te desenamoras de la forma más absurda y tonta del mundo y ya no hay nada que hacer. 
No le importó hasta que se fue.
FIN

The end

Y al final la echó de menos. 








Tenía demasiado orgullo como para eso.

Quiero empezar otra vez

Tan solo somos decisiones tomadas en un momento concreto

Tráeme a la vida

Hacía mucho que no deseaba la muerte. Y cuando digo mucho no me refiero a escasamente una semana, sino mucho antes y en otras situaciones.
Y a veces me pregunto si alguien me echaría de menos, si se acordarían de mí o si estarían más felices si yo no estoy. Y lo único que me viene a la cabeza es que cada persona que ha estado conmigo ha estado mejor cuando ha estado sin mí, lo que me hace pensar que quizás tenga yo la culpa y que a lo mejor hay personas como yo que es mejor que no estén. O que al menos no jodan la vida a los demás... Supongo que hay que saber llegar a tu límite y yo creo que lo estoy sobrepasando, llevando mi vida sin rumbo de un lugar a otro, intentando arreglarme y lo único que hago es romperme en más pedazos. Acabar de romper ese corazón que ya estaba roto. Porque ni los amores curan ni las grietas enseñan.

Ni estabas ni estarás

cuándo decidiste olvidarte de mí
cuándo decidiste que yo ya no sería importante
cuándo decidiste tratarme como lo que no era
e irte cuando te necesitaba
y quemarme cuando más me hacías falta

cuando pensaste que yo ya no sería lo principal
ni lo importante, ni lo primordial en tu vida
cuando te fuiste de mí y preferiste quedarte solo
cuando las lágrimas no empañaban los cristales de tus gafas
porque yo ya no importaba

por qué lo hiciste
por qué no pensaste en mí
¿por qué me olvidaste tan rápido?
¿por qué no fui importante?

por qué me deseaste tanto y porqué deseaste que me fuera
por qué me pediste que dejara mi vida y me abandonaste como un perro herido
¿por qué no luchas por mí como solías hacer?

perderme en tus ojos y mirarte con firmeza
y que ahora me cuesta tanto

porque no sientes nada
porque no quieres estar loco por mí
porque no te importo ni te importé